Trauma: Sanación del Alma
“He llegado a la conclusión de que los seres humanos nacen con una capacidad innata de triunfar sobre el trauma. Creo que no solo el trauma es curable, sino que el proceso de curación puede ser un catalizador para un despertar profundo, un portal que se abre a una transformación espiritual genuina y emocional.” - Peter A. Levine.
El trauma psicológico es una herida emocional provocada por diversas situaciones que pueden abarcar desde eventos altamente estresantes, que ocurren de manera repentina o inesperada; a experiencias aparentemente de poca trascendencia. Esto es porque un trauma supone una vivencia que excede la capacidad de la persona de resolverla y tramitarla satisfactoriamente, perturbando su entendimiento sobre el mundo.Por eso, no es tanto la
dimensión del evento en sí mismo lo que determina el daño psicológico-emocional
que produce, sino las características personales del individuo que lo atraviesa;
y que está determinado por su momento evolutivo, su historia, su entorno
afectivo y la duración en el tiempo del hecho traumático.
Algunos síntomas que pueden dar
cuenta de la existencia de un trauma emocional son:
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Insomnio y pesadillas,
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Irritabilidad,
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Ansiedad y nerviosismo,
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Miedos,
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Sensación de culpa y vergüenza,
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Apatía y Desensibilización (indiferencia
emocional),
-
Confusión mental y dificultades cognitivas.
Y esto ocurre independientemente
de su origen, afectando la salud, la seguridad y el bienestar de las personas;
quienes pueden llegar a desarrollar ideas falsas y destructivas sobre si mismas
y el mundo que los rodea.
Si bien no se puede prevenir
un trauma psicológico, si es posible su tratamiento para abordar sus síntomas
restableciendo la salud psicológica-emocional.
“Así pues, el trauma no tiene
por que ser una condena de por vida. Durante un proceso de sanación se puede
generar una evolución renovadora, capaz de mejorar nuestra calidad de vida,
convirtiéndose en una experiencia de transformación y metamorfosis” – Peter A.
Levine, 1997.
La capacidad que tenemos los
seres humanos de recomponernos, de perdonar y seguir adelante superando pruebas
y sucesos difíciles es sencillamente admirable. Sobre todo cuando permitimos
que el amor vuelva a resonar en cada parte de nuestro ser, cerrando heridas y
reorganizando la propia identidad más allá de ellas, resurgiendo cual ave fénix
de las cenizas con una sonrisa triunfal.
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