Desde el primer instante de nuestra vida, el vínculo nos sostiene. La voz que nos calma, los brazos que nos acogen, la mirada que nos reconoce. No llegamos al mundo solos: todo lo que somos se sostiene en relación con los otros, con nuestro entorno y también con nosotros mismos. Somos vínculo. La vida en relación Cada relación que tenemos nos transforma. Lo que sentimos y vivimos con otros no ocurre solo “afuera”: despierta algo dentro de nosotros. Lo más importante sucede en el encuentro, ese “entre” donde nos tocamos con la mirada, la palabra o el silencio. Allí nace la comprensión, la posibilidad de cambio y el desarrollo de nuestra vida. Redes vinculares Formamos parte de múltiples redes invisibles: familia, amigos, comunidad. Cada gesto, cada palabra, reverbera y nos afecta a todos. Reconocer estas conexiones nos ayuda a entender nuestros propios sentimientos y los de los demás, y a relacionarnos con más atención, cuidado y conciencia. Senderos Vinculares: un espacio para explorar...
El debate sobre pantallas e infancia suele oscilar entre dos extremos: la prohibición rígida o la naturalización sin límites. Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia clínica nos invitan a una mirada más compleja y cuidadosa. Hoy sabemos que no solo importa el contenido, sino también: la duración, la intensidad del estímulo, el momento evolutivo, y el acompañamiento adulto. ¿Qué dice la investigación? Estudios recientes muestran que, incluso en niños con desarrollo típico, una exposición prolongada a pantallas (2 horas o más diarias) se asocia con: mayor riesgo de uso problemático o adicción a pantallas, mayores niveles de distracción, retrasos en la adquisición del lenguaje, estilos de vida más sedentarios. Estos hallazgos refuerzan las recomendaciones pediátricas internacionales de establecer límites claros en la infancia y adolescencia. Pantallas y sistema nervioso en desarrollo El sistema nervioso infantil es altamente plástico ...
Un momento de cambios y desafíos La etapa posterior al Bachillerato marca un antes y un después en la vida de muchos jóvenes. Nuevas responsabilidades, un posible cambio de ciudad, la separación de la familia, las exigencias académicas o laborales y la necesidad de crear nuevos vínculos sociales pueden generar sentimientos de soledad, ansiedad o desorientación. Todo ello ocurre en un momento vital en el que se comienza a construir una identidad más autónoma. El origen de Onda Ti A partir de esta realidad, y de la experiencia directa con jóvenes que expresaron la necesidad de contar con un soporte emocional cercano , nace Onda Ti , un programa creado para apoyarlos en esta transición. Este proyecto se enmarca dentro de Senderos Vinculares – Espacio de Formación, Prevención y Asistencia Psicológica , y tiene como finalidad ofrecer a los jóvenes un grupo psicoeducativo donde puedan compartir, aprender y desarrollarse emocionalmente en un entorno seguro y de confianza. Objetivos del ...
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